Las seis peores adaptaciones al cine de novelas de fantasía

El libro siempre será mejor que la película.

El libro siempre es mejor que la película. 

Nadie duda de la veracidad de esta frase y, con razones fundadas, las adaptaciones al cine de muchos libros han sido un completo desastre. La simple profundidad de las páginas no parece llevarse siempre bien con el espectáculo de la gran pantalla. Esto se acentúa todavía más dentro del género fantástico, género que normalmente necesita muchas páginas para introducir al lector a un mundo nuevo y que la película no puede ofrecer si no es con tediosos minutos de personajes hablándole al espectador.

Además, la magia, los dragones, las criaturas y las grandes batallas requieren de mucho presupuesto en el cine, por lo que se omiten, se hacen bien cutronas o la cinta tiene un presupuesto altísimo y entonces tenemos obras maestras como El Señor de los Anillos de Peter Jackson.

Pero, ¿qué pasa cuando la adaptaciones fallan dentro del género de la fantasía? Pues que tenemos películas tan malas como las que os presento a continuación:

1. La Torre Oscura

Querer embutir una saga de ocho libros en una sola película no parece un buena idea, pero por lo visto nadie en los estudios se dio cuenta de ello. La Torre Oscura es una obra culmen de Stephen King, aparecen personajes y referencias a otras novelas, se habla del resplandor… en fin, es una obra épica que hubiese necesitado años de preparación y varias películas para ser presentada como toca, no una pobre y desastrosa adaptación hecha para tirar del éxito del momento de IT. 

2. Percy Jackson 

Es una pena que el mundo de Rick Riordan no haya conocido una buena adaptación a las pantallas (aunque la futura serie de Disney+ promete), pero por el momento tenemos personajes que no se parecen en nada a sus contrapartidas literarias, un montón de cosas inventadas, actuaciones mediocres y dos películas completamente olvidables.

3. La materia oscura 

Recuerdo que leí estos libros duramente mi adolescencia, mucho antes de que se volvieran famosos y, por supuesto, mucho antes de la infame película “La Brújula Dorada”. La adaptación a la gran pantalla no solo no capta la esencia de los libros, es que ni la roza. Convirtieron una historia con varias capas de lectura en una insulsa aventura para niños con animales que hablan que pasó sin pena ni gloria. Por lo menos hoy en día tenemos la serie de HBO que parece haber entendido mejor el material original.

4. Cazadores de sombras 

Hay sagas que no solo han tenido una mala adaptación, ¡han tenido dos! Es el caso de Cazadores de Sombras que no solo tuvo una nefasta película que fue un batacazo en taquilla, sino que además Netflix ha hecho un intento de rescatar la saga con una serie que, si bien no es un fracaso absoluto, es cutre a más no poder: desde espadas de plástico llenas de leds, hasta coger la historia de los libros y mezclarla sin ton ni son, sin orden ni concierto. Las adaptaciones de estas novelas juveniles dejan mucho que desear y podrían haber sido algo más de lo que son.

5. El Hobbit 

La semana pasada hablaba de libros autoconclusivos de fantasía que son un must-read, nombré El Hobbit, por supuesto. Es una pena que no pueda recomendar por igual las películas. ¿A quién se le ocurrió transformar un libro de unas 300 páginas en una trilogía de 9 horas de duración?

Funcionó en El Señor de los Anillos porque había una historia que contar, aquí no pueden más que inventarse horas y horas de historia que jamás sucedieron en la novela para rellenar de forma insulsa una aventura que debió contarse en una sola película. 

Y no es solo eso, el CGI es tan obvio y exagerado que las películas se convierten en un meme. 

6.  Eragon

La estabais esperando, ¿verdad? Como un sabio YouTuber dijo:

No existe una película de Eragon.

El geek furioso de la literatura

Es mejor que todos ignoremos el mayor fracaso de adaptación que ha existido en la historia del género fantástico, hacer como que nunca ha pasado, así el dolor será menor. 

La película de Eragon coge conceptos e ideas del libros y los mete por aquí y por allá con el fin de que ambas historias se parezcan en algo, pero lo cierto es que no pueden ser más distintas. 

Una baraja de cartas puede ayudarte a escribir mejores historias

Ya lo hice con seis dados, ahora lo hago con una baraja de cartas. Podría parecer que tengo un problema con los juegos de azar, pero no. Entra para averiguarlo.

Sí, lo que lees. Ya lo hice con seis dados, ahora lo hago con una baraja de cartas. Podría parecer que tengo un problema con los juegos de azar, pero no. Simplemente, me gusta explorar nuevas herramientas y formas de storytelling. En el post de hoy os hablaré de Fabula, una baraja para organizar tu historia.

Fabula es una herramienta fácil de usar, pero que puede resultar tremendamente útil, sobretodo si eres primerizo en esto de escribir novelas. El sistema es sencillo, Fabula es una baraja de cartas hechas para ser puestas en una pared o corcho, con ellas puedes crear un marco en el que trabajar, una guía visual de tu historia.

Cuenta con varios tipos de cartas diferenciados por colores. Las cartas azules compondrán los ingredientes básicos de la historia, puedes aprovecharlas para crear a tus héroes, villanos, lugares en los que transcurrirá la historia. Incluso tienes una que te sugiere que imprimas imágenes y las pongas a su alrededor para tener una referencia visual de los lugares o los ambientes que quieres crear.

Las cartas naranjas, en mi opinión las más importantes, servirán para crear tu historia. Estas cartas siguen los pasos del viaje del héroe, una formula creada por Joseph Campbel tras el análisis de cientos de mitos e historias. Casi todas las historias pueden contenerse dentro de esta formula. ¿Habéis visto el típico meme en el que se comparan los personajes de Harry Potter, Star Wars y El Señor de los anillos? Esos de “el mentor”, “el amigo del protagonista”…

Eso es porque todas estas historias han utilizado el viaje del héroe como su estructura fundamental, pero no nos extendamos más aquí. Ya habrá tiempo de hacer un post analizando como toca la obra de Campbell. Por el momento solo debes saber que no es necesario que sigas cada paso a rajatabla, si bien algunos de los pasos suelen presentarse siempre en las historias (como el catalizador), otros no siempre están. Lo importante es que con estas cartas tendrás una visión global y clara de los pasos que debería seguir tu historia para conectar con el lector, para ofrecerle una experiencia apasionante, un viaje.

Por último tenemos las cartas negras, estas están basadas en la estructura de tres actos y sirven para organizar cómo quieres contar tu historia, sobretodo centrándose en el orden cronológico en el que quieres presentar los hechos y no en el viaje de nuestro protagonista. Estas no siempre las usarás, pero si quieres jugar con los tiempos narrativos o con la información que le das al lector y cuando se la das, será mejor que las tengas a mano pues podrían venirte muy bien.

Y esto es la baraja Fabula. Cómo ves no ofrece nada que un escritor no pueda hacer por sí mismo en un documento de word o en un corcho viejo con sus propios post-it, pero si eres como yo y la organización visual te ayuda muchísimo a entender los engranajes de tu propia historia o tu memoria no es la misma que era antes, Fabula es una herramienta más que útil.

Sobretodo en un género como la fantasía en el que muchas veces la interconexión de distintos personajes, puntos de vista e historias puede llegar a ser una tarea compleja de ingeniería. ¿Os ha gustado Fabula? Dejádmelo saber en comentarios.