Cinco regalos que encantarán a un escritor

Se acerca el cumpleaños de un amigo escritor y no sabes qué regalarle. No pasa nada, yo te ayudo.

¡Hoy es mi cumpleaños! Treinta años, déjame repetir. 30. años. Suena duro, puede que tú estés todavía lejos de esta edad, puede que la hayas pasado hace mucho y no creas que sea para tanto, pero para mí se vuelve un poco complicado abandonar los 20. 

Por suerte, he podido dedicar parte de mi tiempo durante estos últimos 10 años a aprender y crecer como escritor, he creado, he autopublicado, he publicado, he firmado en la Fnac. Muchas cosas han pasado en mi viaje, pero ¡no ha sido nada comparado con lo que está por venir en los 30! 

Me siento más productivo que nunca y he aprendido mucho sobre storytelling en este tiempo, el blog no deja de crecer y pienso seguir enseñando las herramientas para escritores que otros no os enseñan y seguir hablando de rol, de fantasía y de productividad. 

Pero hoy, me vais a permitir que tome un pequeño desvío y os traiga algo distinto. Hoy quiero echaros un cable a todos los que sufrís con la carga de tener un amigo o familiar escritor (o si tú eres ese escritor y te quieres dar un capricho), dándoos cinco geniales ideas para regalar a esa persona tan especial:

1. El viaje del escritor de Christopher Vogler

Empecemos sencillo, un escritor siempre apreciará un buen libro, esto es un hecho. Pero ya que vas a regalarle un libro, ¿por qué no regalarle uno del que pueda sacar el máximo provecho? El viaje del escritor le ayudará a entender las estructuras básicas de cualquier historia, es una revisión del monomito planteado por Campbell, una más fácil de leer todo sea dicho.

Regálale este libro si tu presupuesto no es el más elevado y quieres proporcionarle una herramienta que le servirá durante el resto de su carrera.

2. La baraja Fabula

Ya os hablé de ella en el post anterior, desde entonces la he estado usando y, dejadme deciros, que no sé cómo he sobrevivido tanto tiempo sin ella. Es una de esas cosas que, una vez has empezado a utilizar, ya no te ves a ti mismo sin ella. La baraja Fabula es el sueño húmedo de cualquier contador de historias con una pared vacía.

El precio no es excesivamente elevado y es perfecto para regalar, el típico detalle que le demostrará que confías en el camino que ha elegido. Cabe advertir que, además de la baraja, le estás regalando el permiso de colocarla por las paredes de la casa. 

3. Scrivener 

Otra de esas herramientas de las que no me puedo desprender una vez he empezado a utilizarla. En este caso, una digital. Scrivener es un procesador de textos que te permite un nivel de organización enorme y, además, luego te ayudará a exportar esas novelas con los formatos adecuados para KDP. La licencia es de único pago y no es nada cara teniendo en cuenta todo lo que te ofrece. Si tu escritor personal todavía no lo usa, enséñale lo que se está perdiendo.

Nunca querrá volver atrás.

4. QwerkyWriter

¿Un teclado con la forma y el tacto de una máquina de escribir? ¿Qué escritor no lo disfrutaría? Eso sí, debo advertirte de que este es un regalo caro, uno de esos que se guardan para las ocasiones realmente especiales (o si te sobra el dinero, vete a saber). Si tienes el presupuesto y quieres sorprender, le encantará este regalo. 

El teclado es de buenísima calidad, puede conectarse una tablet en la parte superior y escribir en ella… una maravilla.

5. Una pluma estilográfica 

No hay mayor señal de confianza que una pluma, ¿por qué? Porque significa que crees en él o ella, que crees que llegará a firmar cientos de libros y necesitará la precisión y fluidez de una buena pluma. Al fin y al cabo, ¿qué es un escritor sin su estilográfica?Pues sigue siendo un escritor, no es que los manuscritos estén escritor a mano hoy en día, pero oye, es un detalle precioso y que seguro le encantará. La pluma y la tinta son dos de las herramientas más antiguas de esta profesión y su valor romántico está muy por encima de cualquier procesador de texto.

Así que nada, ya sabéis que regalarle a ese escritor cercano, pero si me permitís un consejo final: el mejor regalo que podéis hacernos es algo más barato que todo lo mencionado anteriormente. El mejor regalo para un escritor de vuestro entorno es vuestro tiempo y vuestro apoyo. Esta es una profesión terrible, requiere cientos de horas de trabajo duro y en silencio para construir algo que nunca se sabe si triunfará o se perderá en la marea editorial (lo segundo es mucho más probable). 

Por eso, cualquier muestra de apoyo, desde likes en sus redes sociales a comprar sus novelas, es todo lo que un escritor necesita de vosotros para seguir escribiendo.

Muchas gracias por leerme y nos vemos la semana que viene. Recuerda comentar y dejar un like si te ha gustado el post. ¡Chao! 

Escritor, ¿se nace o se hace?

Nadie dudaría de que un pintor debe aprender la técnica de su profesión, ¿por qué dudamos entonces de que se puede aprender a escribir?

El otro día navegaba por la oscura caverna en la que se ha convertido Facebook y encontré una publicidad que me llamó la atención. Un escritor ofrecía una clase formativa sobre técnicas para vender tu novela. El temario del curso no es lo que me llamó la atención, fueron los comentarios que algunos habían dejado en respuesta.

Muchos iban en la misma dirección: “escribir es un don con el que se nace”, “puedes hacer muchos cursos, pero si no eres bueno escribiendo jamás venderás”, “el músico nace con oido o sin él y no hay nada que puedas hacer para entrenarlo, con el escritor pasa igual”. 

La opinión de muchos parece ser que escritor se nace, que hay una especie de mano divina o providencial que te señala para ser escritor, que te otorga un don. Es curioso que la mayoría de estos indignados comentarios con el pobre hombre que solo ofrecía su curso estaban fatal escritos y abogaban por cosas tan abstractas como el destino, “los dones de dios” y otras lindezas similares. 

Me vais a permitir ponerme borde por un momento, solo uno pequeñito, pero estos no son más que los típicos gafapastas que se creen por encima de otros al hablar de temas supuestamente profundos, los típicos que no pueden admitir que el ser escritor se pueda enseñar  porque eso supondría que su “don” no lo es tanto. Lo cierto es que, en la mayoría de casos, todo esto no es más que una fachada para tapar carencias y una falta galopante de inteligencia, pues nadie inteligente desecharía jamás el potencial de una buena enseñanza, de aprender la técnica que crea el arte.

Pues el arte es técnica. Es, entre otras muchas cosas, manufactura. Y se puede aprender.

Y aún así, las afirmaciones de estos sujetos no son del todo erróneas, pero distan mucho de ser una verdad absoluta. Un músico puede nacer con poco oído, pero con esfuerzo y aprendizaje puede mejorarlo y puede encontrar otras formas de componer que a él le funcionan.

Con el escritor pasa lo mismo, igual que con todas las artes. El escritor nace y se hace. Es una combinación de ambas facultades y en cada persona la proporción cambia, cada escritor es una combinación de estas dos en un porcentaje irregular y azaroso y eso no lo convierte en mejor o peor, solo en otro escritor con su propio camino y su propia voz.

Obviamente hay gente que nace con una facilidad tremenda para escribir, para entender el drama humano, los sentimientos que nos mueven o que posee la elegancia de un pluma ágil y sincera de forma natural, pero sin aprender las técnicas de la profesión es probable que las historias de este escritor nunca funcionen, ya sea porque se vuelvan farragosas, prepotentes o no posean estructuras que el lector esté dispuesto a aceptar.

Lo mismo pasa con aquel que no nace con un “don” y al que le cuesta mucho escribir, esta persona pueda acudir a cursos, leer sobre escritura y, sobretodo, leer cientos de libros hasta entender la estructura básica fundamental que subyace a toda historia. Entonces, con esfuerzo, constancia y trabajo, podrá convertirse en un escritor. 

La única diferencia es que a uno le pueda costar menos que a otro, pero curiosamente, de los escritores que conozco, suelen ser los que han tenido que aprender las técnicas y dar cursos los más productivos y los menos bohemios, los que menos buscan la “inspiración” y se sientan con ella o sin ella a escribir cada día. 

Porque una novela se construye con constancia y trabajo, con disciplina, no con dones divinos. 

Nadie dudaría de que un pintor tiene que aprender técnica antes de pintar un cuadro y convertirse en un gran artista, ya sea siguiendo las normas aprendidas o saltándoselas por completo para crear un estilo propio.

¿Por qué entonces dudamos de que un escritor pueda aprender las técnicas de su profesión? Quizás porque la técnica pictórica está mucho más extendida y porque muchos creen que cualquiera, sin embargo, puede escribir. Es solo sentarse a juntar palabras frente a un ordenador. Es el arte fácil, el que no requiere lienzos y pinturas ni cincel y piedra. Sin embargo, lo que esta gente no entiende, es que una página en blanco es tan difícil de llenar bien como un lienzo.

No. Cualquiera no puede escribir. Hacerlo bien requiere técnica, conocimiento, esfuerzo, horas de trabajo y repetición. Requiere leer mucho y aprender más. Requiere analizar historias, entender su composición, entender el conflicto y poder hablar de temas con la suficiente sutiliza como para que tu obra no se convierta en un panfleto. Por no hablar de relacionarse con editoriales, entender cómo funciona el mercado, saber crear una buena propuesta editorial… hay mil cosas que tener en cuenta más allá de escribir palabra tras palabra. Cosas que se pueden aprender de aquellos que ya lo han experimentado.

Así que, en mi opinión, el escritor se hace mucho más que nace, pero dejadme saber la vuestra en comentarios.

Y si vosotros sois escritores que queréis haceros a vosotros mismos, os voy a dejar algunos libros que os ayudarán a aprender las técnicas y estructuras para contar una buena historia:

-El héroe de las mil cara te dará una buena base sobre la historia arquetípica, la que llevábamos contando desde el principio. La historia que siempre se ha contado.

-Salva al gato está enfocado a escribir un guión de cine, pero creo que lo que se puede aprender de este libro para estructurar historias sirve perfectamente para escribir una novela. Así se cuentan todas las historias de Hollywood, las buenas y las malas. Este libro te dará una receta que, si bien no es a prueba de balas, es el mejor lugar por el que empezar.

-Mientras escribo, de King, te dará una idea de cómo funciona el mercado editorial, de cómo es trabajar de escritor y de lo que hizo Stephen para convertirse en uno de los autores con más ventas de la historia.