Un nuevo podcast sobre literatura fantástica

El huevo de dragón ha eclosionado y ha sido, ¡podcast!

¡Bienvenidos y bienvenidas draconidos amantes de la fantasía!

Hace un año me inicié en el mundo del podcast con Game Masters, un podcast sobre experiencias bizarras y divertidas durante los años que trabajé en el mundo de las escape rooms. Si bien Game Masters goza de buena salud y tiene su audiencia, hace ya tiempo que me rondaba la cabeza hacer otro proyecto en solitario.

Por si no os habíais dado cuenta, amo el género fantástico. Amo los mundos distantes, la magia, la épica, las espadas y, sobretodo, los dragones. Y, también, amo hablar contigo de este género que nos apasiona a ambos, así que ha llegado el momento de extender las alas y volar.

El huevo de dragón ha eclosionado y de él nace Dragones de Tinta, un podcast en el que hablaré de lo que hace a la fantasía un género tan especial. Desde mi experiencia personal, análisis de ciertos temas concretos, tópicos, la fantasía en el cine…todo lo que puedas esperar. 

Este viernes 17 de septiembre a las 19:00 el viaje empieza y no podría hacerlo de otra manera que:

Como recomendar el género al no lector de fantasía

Puedes encontrarlo en Spotify, Ivoox y Apple Podcast.

El síndrome de la segunda parte

Las segundas partes nunca fueron buenas.

Segundas partes nunca fueron buenas. Un precioso refrán español que ejemplifica perfectamente de lo que os quiero hablar hoy. El síndrome de la segunda parte y el complejo de trilogía. 

Deberíamos empezar haciéndonos una pregunta, ¿por qué existen tantísimas trilogías en la fantasía? ¿Por qué este género es un género que no se lleva bien con los libros autoconclusivos?

Son varios factores los que hay que tener en cuenta para resolver estas incógnitas.

El primero es el autor. En la fantasía, muy distinta a otros géneros, se suele requerir de una construcción de mundo. Se crea todo un entramado de países, religiones, lugares, políticas, sistemas de magia… que, normalmente, suele ser muy difícil de plasmar en un solo libro. Los autores no crean ese mundo para dejarlo a medias, quieren hablarte de él, de lo que han creado, de su bebé y, eso, requiere muchas páginas. 

Por otro lado tenemos el ejemplo de Tolkien. Parece que para que una historia de fantasía sea historia de fantasía tiene que tener tres libros (o más), pero mínimo tres. La trilogía está arraigada en las bases del género y también, de forma subconsciente, en los lectores y escritores.

Luego está el punto de vista comercial. Las editoriales saben que las trilogías venden más que los autoconclusivos. Los lectores se enamoran de los personajes y quieren que sus aventuras continúen, por eso existen sagas infinitas que se estiran como un chicle. Es un poco el complejo Marvel, queremos seguir las historias de nuestros super héroes favoritos, muchas veces incluso aunque la calidad de estas historias empiece a palidecer.

Además, tres parece ser el número ideal para contar historias. Dos es demasiado poco, cuatro ya puede ser mucho, tres es perfecto. La trinidad de una historia, las tres parten fundamentales:

La presentación, el nudo y el desenlace. Las tres partes están arraigadas, como la hiedra a una pared agrietada, a la forma en la que contamos y entendemos las historias.

Entonces, ¿qué es el síndrome de la segunda parte? Las trilogías, que se planifican de igual modo que cualquier historia y cualquier novela, toman la siguiente forma:

Presentación-Nudo-Desenlace.

Aunque dentro de sus páginas también se encuentran estos tres factores, es cierto que el conflicto a gran escala del que tratan funciona así durante las tres novelas que componen la historia. Es decir, el primer libro se usa para presentar a los personajes, sus conflictos principales y el mundo que los rodea.

El segundo para acrecentar el nudo, resolver algunas cuestiones, pero dejar el conflicto principal en un in crescedo

La tercera parte resolverá el conflicto principal llevándonos a un satisfactorio (o no) desenlace.

Debido a esta estructura, muchas segundas partes no son buenas, o, por no ser tan duro, no son tan buenas como la primera o la última parte. ¿Por qué? Porque en la primera nos fascinamos con el mundo nuevo en el que entramos y las historias de origen o presentación siempre gustan.

Durante el tercero vivimos la resolución de todo lo que se nos ha prometido desde el primer libro por lo que, si estamos metido sen la historia, vibraremos con cada página.

Pero durante la segunda novelaveremos como las piezas se mueven y se posicionan sin que el conflicto principal avance demasiado o estalle hasta las últimas páginas de esta. Ese, amigos, es el síndrome de la segunda parte. Historias que no pueden avanzar el drama principal demasiado, que tienen que inventarse artificios para alargar la trama, que tienen que hacer malabares para mantener al lector durante sus religiosas 500-700 páginas sin que nada realmente importante ocurra. La segundas partes son un desvío, un desvío que puede estar muy bien llevado y ser apasionante, sí, pero que también se puede volver largo y tedioso.

He leído decenas de trilogías en mi vida y, estoy seguro, de que la mayoría de las páginas de las segundas partes sobraban. En algunos casos una bilogía habría sido más adecuada, en otros acortar el segundo libro habría bastado y, en casos muy raros, la segunda novela está tan bien hilada y es tan necesaria para la historia que toda la trilogía funciona a la perfección, como un mecanismo perfectamente engrasado, pero estos casos son pocos.

En conclusión, este género es un género de trilogías, pero hay que tener cuidado con añadir algo innecesario a una historia que podría funcionar mejor de otra manera. El síndrome de la segunda parte puede desanimar a un lector a seguir con la historia.

Y tú, ¿has leído segundas partes que te han resultado soporíferas?

¿Qué es el LitRPG? Un nuevo género entre la fantasía, la ciencia-ficción y los videojuegos.

Historias con personajes que suben de nivel y viven dentro de un videojuego.

LitRPG, suena raro, ¿verdad? La primera vez que escuche algo de este género pensé que se refería a juegos de rol “ligeros” para jugadores más novatos, luego pensé en aquellos libros elige tu propia aventura que leíamos de adolescentes. El caso es que, en ninguna de mis predicciones estaba totalmente equivocado, pero tampoco estaba en lo cierto. 

El LitRPG es un termino que lleva un tiempo acuñándose y que se está usando para determinar ciertas novelas de fantasía/ciencia ficción que tienen unos elementos comunes:

-El protagonista que se ve atrapado/transportado a un mundo de fantasía que pertenece a un videojuego.

-Hay una progresión de niveles y poder parecida al de los RPG (Rol playing games). En algunos casos se incluyen estadísticas y fichar de personaje.

Quizás con estos datos te venga a la cabeza una obra de sobra conocida, Ready Player One y es que, sí, esta novela entraría dentro de susodicho género, aunque probablemente lo hiciese sin ser consciente de que este todavía existía. Como digo, la etiqueta es bastante nueva. El caso es que Ready Player One abrió una puerta y el género se ha expandido desde entonces.

Son varios los autores, de escritura inglesa, que están adoptando esta etiqueta para promocionar sus obras, sobretodo ha conocido un gran crecimiento de parte de autores independientes y autopublicados a través de Amazon. 

Sin embargo, el LitRPG no es nada nuevo para todos aquellos que han crecido con anime, desde Sword Art Online, pasando por Log Horizon, la fantasía de quedar atrapado en un mundo de realidad virtual ya se había explorado con anterioridad.

Entonces, ¿por qué si ya había tanta obra sobre el tema, nadie usaba la etiqueta LitRPG? La respuesta es sencilla, la etiqueta se acuñó en 2013 cuando una de las grandes editoriales rusas creó el termino para agrupar un proyecto de obras de múltiples autores nacionales. La etiqueta ha ido cogiendo fuerza desde entonces y, como digo, ya son muchos los autores americanos e ingleses que han empezado a utilizarla.

Por desgracia, las traducciones al español todavía escasean, por no decir que son casi inexistentes y, las que hay, son de una calidad más que dudosa. Así que a los lectores de habla hispana que puedan estar interesados solo tienen la opción de leer en inglés o esperar.

Pero si a alguno se le da bien el inglés os dejo una recomendación y para quien no tenga problemas con las traducciones medio malas, otra:

En inglés, una de las obras mejores reseñadas.
Una de las pocas obras traducidas, aunque los comentarios sobre la traducción no son muy esperanzadores.

Cinco regalos que encantarán a un escritor

Se acerca el cumpleaños de un amigo escritor y no sabes qué regalarle. No pasa nada, yo te ayudo.

¡Hoy es mi cumpleaños! Treinta años, déjame repetir. 30. años. Suena duro, puede que tú estés todavía lejos de esta edad, puede que la hayas pasado hace mucho y no creas que sea para tanto, pero para mí se vuelve un poco complicado abandonar los 20. 

Por suerte, he podido dedicar parte de mi tiempo durante estos últimos 10 años a aprender y crecer como escritor, he creado, he autopublicado, he publicado, he firmado en la Fnac. Muchas cosas han pasado en mi viaje, pero ¡no ha sido nada comparado con lo que está por venir en los 30! 

Me siento más productivo que nunca y he aprendido mucho sobre storytelling en este tiempo, el blog no deja de crecer y pienso seguir enseñando las herramientas para escritores que otros no os enseñan y seguir hablando de rol, de fantasía y de productividad. 

Pero hoy, me vais a permitir que tome un pequeño desvío y os traiga algo distinto. Hoy quiero echaros un cable a todos los que sufrís con la carga de tener un amigo o familiar escritor (o si tú eres ese escritor y te quieres dar un capricho), dándoos cinco geniales ideas para regalar a esa persona tan especial:

1. El viaje del escritor de Christopher Vogler

Empecemos sencillo, un escritor siempre apreciará un buen libro, esto es un hecho. Pero ya que vas a regalarle un libro, ¿por qué no regalarle uno del que pueda sacar el máximo provecho? El viaje del escritor le ayudará a entender las estructuras básicas de cualquier historia, es una revisión del monomito planteado por Campbell, una más fácil de leer todo sea dicho.

Regálale este libro si tu presupuesto no es el más elevado y quieres proporcionarle una herramienta que le servirá durante el resto de su carrera.

2. La baraja Fabula

Ya os hablé de ella en el post anterior, desde entonces la he estado usando y, dejadme deciros, que no sé cómo he sobrevivido tanto tiempo sin ella. Es una de esas cosas que, una vez has empezado a utilizar, ya no te ves a ti mismo sin ella. La baraja Fabula es el sueño húmedo de cualquier contador de historias con una pared vacía.

El precio no es excesivamente elevado y es perfecto para regalar, el típico detalle que le demostrará que confías en el camino que ha elegido. Cabe advertir que, además de la baraja, le estás regalando el permiso de colocarla por las paredes de la casa. 

3. Scrivener 

Otra de esas herramientas de las que no me puedo desprender una vez he empezado a utilizarla. En este caso, una digital. Scrivener es un procesador de textos que te permite un nivel de organización enorme y, además, luego te ayudará a exportar esas novelas con los formatos adecuados para KDP. La licencia es de único pago y no es nada cara teniendo en cuenta todo lo que te ofrece. Si tu escritor personal todavía no lo usa, enséñale lo que se está perdiendo.

Nunca querrá volver atrás.

4. QwerkyWriter

¿Un teclado con la forma y el tacto de una máquina de escribir? ¿Qué escritor no lo disfrutaría? Eso sí, debo advertirte de que este es un regalo caro, uno de esos que se guardan para las ocasiones realmente especiales (o si te sobra el dinero, vete a saber). Si tienes el presupuesto y quieres sorprender, le encantará este regalo. 

El teclado es de buenísima calidad, puede conectarse una tablet en la parte superior y escribir en ella… una maravilla.

5. Una pluma estilográfica 

No hay mayor señal de confianza que una pluma, ¿por qué? Porque significa que crees en él o ella, que crees que llegará a firmar cientos de libros y necesitará la precisión y fluidez de una buena pluma. Al fin y al cabo, ¿qué es un escritor sin su estilográfica?Pues sigue siendo un escritor, no es que los manuscritos estén escritor a mano hoy en día, pero oye, es un detalle precioso y que seguro le encantará. La pluma y la tinta son dos de las herramientas más antiguas de esta profesión y su valor romántico está muy por encima de cualquier procesador de texto.

Así que nada, ya sabéis que regalarle a ese escritor cercano, pero si me permitís un consejo final: el mejor regalo que podéis hacernos es algo más barato que todo lo mencionado anteriormente. El mejor regalo para un escritor de vuestro entorno es vuestro tiempo y vuestro apoyo. Esta es una profesión terrible, requiere cientos de horas de trabajo duro y en silencio para construir algo que nunca se sabe si triunfará o se perderá en la marea editorial (lo segundo es mucho más probable). 

Por eso, cualquier muestra de apoyo, desde likes en sus redes sociales a comprar sus novelas, es todo lo que un escritor necesita de vosotros para seguir escribiendo.

Muchas gracias por leerme y nos vemos la semana que viene. Recuerda comentar y dejar un like si te ha gustado el post. ¡Chao! 

Una baraja de cartas puede ayudarte a escribir mejores historias

Ya lo hice con seis dados, ahora lo hago con una baraja de cartas. Podría parecer que tengo un problema con los juegos de azar, pero no. Entra para averiguarlo.

Sí, lo que lees. Ya lo hice con seis dados, ahora lo hago con una baraja de cartas. Podría parecer que tengo un problema con los juegos de azar, pero no. Simplemente, me gusta explorar nuevas herramientas y formas de storytelling. En el post de hoy os hablaré de Fabula, una baraja para organizar tu historia.

Fabula es una herramienta fácil de usar, pero que puede resultar tremendamente útil, sobretodo si eres primerizo en esto de escribir novelas. El sistema es sencillo, Fabula es una baraja de cartas hechas para ser puestas en una pared o corcho, con ellas puedes crear un marco en el que trabajar, una guía visual de tu historia.

Cuenta con varios tipos de cartas diferenciados por colores. Las cartas azules compondrán los ingredientes básicos de la historia, puedes aprovecharlas para crear a tus héroes, villanos, lugares en los que transcurrirá la historia. Incluso tienes una que te sugiere que imprimas imágenes y las pongas a su alrededor para tener una referencia visual de los lugares o los ambientes que quieres crear.

Las cartas naranjas, en mi opinión las más importantes, servirán para crear tu historia. Estas cartas siguen los pasos del viaje del héroe, una formula creada por Joseph Campbel tras el análisis de cientos de mitos e historias. Casi todas las historias pueden contenerse dentro de esta formula. ¿Habéis visto el típico meme en el que se comparan los personajes de Harry Potter, Star Wars y El Señor de los anillos? Esos de “el mentor”, “el amigo del protagonista”…

Eso es porque todas estas historias han utilizado el viaje del héroe como su estructura fundamental, pero no nos extendamos más aquí. Ya habrá tiempo de hacer un post analizando como toca la obra de Campbell. Por el momento solo debes saber que no es necesario que sigas cada paso a rajatabla, si bien algunos de los pasos suelen presentarse siempre en las historias (como el catalizador), otros no siempre están. Lo importante es que con estas cartas tendrás una visión global y clara de los pasos que debería seguir tu historia para conectar con el lector, para ofrecerle una experiencia apasionante, un viaje.

Por último tenemos las cartas negras, estas están basadas en la estructura de tres actos y sirven para organizar cómo quieres contar tu historia, sobretodo centrándose en el orden cronológico en el que quieres presentar los hechos y no en el viaje de nuestro protagonista. Estas no siempre las usarás, pero si quieres jugar con los tiempos narrativos o con la información que le das al lector y cuando se la das, será mejor que las tengas a mano pues podrían venirte muy bien.

Y esto es la baraja Fabula. Cómo ves no ofrece nada que un escritor no pueda hacer por sí mismo en un documento de word o en un corcho viejo con sus propios post-it, pero si eres como yo y la organización visual te ayuda muchísimo a entender los engranajes de tu propia historia o tu memoria no es la misma que era antes, Fabula es una herramienta más que útil.

Sobretodo en un género como la fantasía en el que muchas veces la interconexión de distintos personajes, puntos de vista e historias puede llegar a ser una tarea compleja de ingeniería. ¿Os ha gustado Fabula? Dejádmelo saber en comentarios.

Escritor, ¿se nace o se hace?

Nadie dudaría de que un pintor debe aprender la técnica de su profesión, ¿por qué dudamos entonces de que se puede aprender a escribir?

El otro día navegaba por la oscura caverna en la que se ha convertido Facebook y encontré una publicidad que me llamó la atención. Un escritor ofrecía una clase formativa sobre técnicas para vender tu novela. El temario del curso no es lo que me llamó la atención, fueron los comentarios que algunos habían dejado en respuesta.

Muchos iban en la misma dirección: “escribir es un don con el que se nace”, “puedes hacer muchos cursos, pero si no eres bueno escribiendo jamás venderás”, “el músico nace con oido o sin él y no hay nada que puedas hacer para entrenarlo, con el escritor pasa igual”. 

La opinión de muchos parece ser que escritor se nace, que hay una especie de mano divina o providencial que te señala para ser escritor, que te otorga un don. Es curioso que la mayoría de estos indignados comentarios con el pobre hombre que solo ofrecía su curso estaban fatal escritos y abogaban por cosas tan abstractas como el destino, “los dones de dios” y otras lindezas similares. 

Me vais a permitir ponerme borde por un momento, solo uno pequeñito, pero estos no son más que los típicos gafapastas que se creen por encima de otros al hablar de temas supuestamente profundos, los típicos que no pueden admitir que el ser escritor se pueda enseñar  porque eso supondría que su “don” no lo es tanto. Lo cierto es que, en la mayoría de casos, todo esto no es más que una fachada para tapar carencias y una falta galopante de inteligencia, pues nadie inteligente desecharía jamás el potencial de una buena enseñanza, de aprender la técnica que crea el arte.

Pues el arte es técnica. Es, entre otras muchas cosas, manufactura. Y se puede aprender.

Y aún así, las afirmaciones de estos sujetos no son del todo erróneas, pero distan mucho de ser una verdad absoluta. Un músico puede nacer con poco oído, pero con esfuerzo y aprendizaje puede mejorarlo y puede encontrar otras formas de componer que a él le funcionan.

Con el escritor pasa lo mismo, igual que con todas las artes. El escritor nace y se hace. Es una combinación de ambas facultades y en cada persona la proporción cambia, cada escritor es una combinación de estas dos en un porcentaje irregular y azaroso y eso no lo convierte en mejor o peor, solo en otro escritor con su propio camino y su propia voz.

Obviamente hay gente que nace con una facilidad tremenda para escribir, para entender el drama humano, los sentimientos que nos mueven o que posee la elegancia de un pluma ágil y sincera de forma natural, pero sin aprender las técnicas de la profesión es probable que las historias de este escritor nunca funcionen, ya sea porque se vuelvan farragosas, prepotentes o no posean estructuras que el lector esté dispuesto a aceptar.

Lo mismo pasa con aquel que no nace con un “don” y al que le cuesta mucho escribir, esta persona pueda acudir a cursos, leer sobre escritura y, sobretodo, leer cientos de libros hasta entender la estructura básica fundamental que subyace a toda historia. Entonces, con esfuerzo, constancia y trabajo, podrá convertirse en un escritor. 

La única diferencia es que a uno le pueda costar menos que a otro, pero curiosamente, de los escritores que conozco, suelen ser los que han tenido que aprender las técnicas y dar cursos los más productivos y los menos bohemios, los que menos buscan la “inspiración” y se sientan con ella o sin ella a escribir cada día. 

Porque una novela se construye con constancia y trabajo, con disciplina, no con dones divinos. 

Nadie dudaría de que un pintor tiene que aprender técnica antes de pintar un cuadro y convertirse en un gran artista, ya sea siguiendo las normas aprendidas o saltándoselas por completo para crear un estilo propio.

¿Por qué entonces dudamos de que un escritor pueda aprender las técnicas de su profesión? Quizás porque la técnica pictórica está mucho más extendida y porque muchos creen que cualquiera, sin embargo, puede escribir. Es solo sentarse a juntar palabras frente a un ordenador. Es el arte fácil, el que no requiere lienzos y pinturas ni cincel y piedra. Sin embargo, lo que esta gente no entiende, es que una página en blanco es tan difícil de llenar bien como un lienzo.

No. Cualquiera no puede escribir. Hacerlo bien requiere técnica, conocimiento, esfuerzo, horas de trabajo y repetición. Requiere leer mucho y aprender más. Requiere analizar historias, entender su composición, entender el conflicto y poder hablar de temas con la suficiente sutiliza como para que tu obra no se convierta en un panfleto. Por no hablar de relacionarse con editoriales, entender cómo funciona el mercado, saber crear una buena propuesta editorial… hay mil cosas que tener en cuenta más allá de escribir palabra tras palabra. Cosas que se pueden aprender de aquellos que ya lo han experimentado.

Así que, en mi opinión, el escritor se hace mucho más que nace, pero dejadme saber la vuestra en comentarios.

Y si vosotros sois escritores que queréis haceros a vosotros mismos, os voy a dejar algunos libros que os ayudarán a aprender las técnicas y estructuras para contar una buena historia:

-El héroe de las mil cara te dará una buena base sobre la historia arquetípica, la que llevábamos contando desde el principio. La historia que siempre se ha contado.

-Salva al gato está enfocado a escribir un guión de cine, pero creo que lo que se puede aprender de este libro para estructurar historias sirve perfectamente para escribir una novela. Así se cuentan todas las historias de Hollywood, las buenas y las malas. Este libro te dará una receta que, si bien no es a prueba de balas, es el mejor lugar por el que empezar.

-Mientras escribo, de King, te dará una idea de cómo funciona el mercado editorial, de cómo es trabajar de escritor y de lo que hizo Stephen para convertirse en uno de los autores con más ventas de la historia.

Recapitulemos 2020

Se acaba el año, toca ponerlo en retrospectiva y hablar de los proyectos que nos deparan en 2021.

Ha llegado la hora del último post del año en el blog y creo que la mejor manera de despedir el año es ponerlo en retrospectiva y hablar de los proyectos iniciados, de los acabados y de los que están por venir. 

Pero antes de entrar en el meollo, menudo año raro hemos tenido, ¿verdad? Ha sido complicado y duro, ha sido un año de adaptarse, de sobrevivir y de apreciar lo que tenemos. Espero que todos ahí fuera estéis bien y sanos y gracias por dedicar un momento a mi pequeño rincón del océano que es internet.

¡Al lío! 

Clama Tormentas.

Mi proyecto principal, una novela de fantasía urbana que me ha traído cientos de dolores de cabeza y decenas de reescrituras. Escribirla ha sido un proceso arduo que ha pasado por tres versiones distintas de la historia, pero ahora, por fin, puedo anunciar con mucha alegría que el primer borrador está acabado.

Todavía quedan revisiones, la reescritura de algunas escenas y añadir unos interludios que faltan, pero lo que es el trabajo duro está hecho.

Mi plan es revisar la novela durante los primeros meses de 2021 y dejarla finiquitada para marzo. Luego, todavía no lo he decidido del todo, o buscaré una editorial con la que trabajar o autopublicaré la novela.

Teje Sombras.

Teje Sombras será la segunda parte de Clama Tormentas, una continuación que seguirá a los personajes varios años después de los eventos sucedidos en la anterior historia. De esta novela solo tengo algunas ideas vagas que tengo que empezar a estructurar como toca.

Mi plan es crear la escaleta durante los primeros meses de 2021 y empezar a escribir la novela en cuanto la tenga organizada. No sé cuánto me llevará terminarla, pero creo que será mucho menos de lo que me costó Clama Tormentas porque he aprendido muchísimo por el camino tanto del mundo que he creado, como de los personajes que lo habitan.

¿Y después?


Después de terminar la bilogía se abrirá un mundo de posibilidades ante mí. Antes de continuar con Clama Tormentas estaba escribiendo otra novela de fantasía sobre un grupo de ladrones/eruditos que quieren entrar en las ruinas de una antigua civilización. 

Puede que continue con esa historia, pero solo el tiempo lo dirá. Lo que tengo claro es que durante 2021 empezaré a trabajar en el worldbuilding de algo grande que, por el momento, no tiene un título definido.

Game Masters

2020 ha sido un año de aprendizaje para mí, una oportunidad de aprender a hacer cosas nuevas, de explorar nuevas formulas y de reconstruirme. Parte de ese proceso, ha constado de dar mis primeros pasos en el mundo del podcasting. Game Masters está cosechando buenas críticas, nos los habéis dicho tanto a Juan Carlos como a mí, os encanta el salseo y reíros de las miserias que hemos vivido trabajando en una escape room, así que no os preocupéis. ¡2021 tendrá Game Masters para rato! 

El podcast continuará con su programación habitual, un episodio cada dos semanas. Y, por cierto, el día 30 tendréis el último de este año.

¿Otro podcast?

Es algo a lo que le llevo dando vueltas varios meses, crear un podcast en el que hablar de escritura con vosotros, del arte de contar historias… pero todavía sigo dandole vueltas. No quiero convertirlo en un podcast más para “enseñar” a escribir, de esos ya hay decenas y nunca he sido buen profesor, quiero hacer algo distinto. 

No dudéis en comentarme qué os gustaría escuchar.

Y hasta aquí el post de hoy. Como veis 2021 viene cargado de proyectos e ideas, de más oportunidades de seguir creciendo y de ofreceros algo nuevo y algo más. ¡Feliz años a todos! Seguid escribiendo, seguid leyendo y, sobretodo, seguid bien.

¡Un abrazo!

Las cinco palabras de Stephen King que me impulsaron a seguir escribiendo.

Escribir no es una línea recta, ni un camino bien pavimentado. Es una carretera sinuosa llena de obstáculos. A veces, simplemente necesitamos que nos recuerden lo más básico.

Que es difícil vivir de la escritura no es un secreto para nadie. La mayoría de escritores tenemos un trabajo nutricional mientras rascamos horas al reloj para seguir juntando palabras hasta acabar esa novela que nos lleva quitando el sueño los últimos meses.

Y siempre pensamos, ¿será esta por fin? La que nos de reconocimiento, la que nos permita empezar a vivir de la escritura, la que nos cambie la vida. Lo cierto es que la mayoría de las veces, no es así. Pero no pasa nada, eso no tiene nada de malo y te voy a decir porqué a través de mi propia historia.

Clama Tormentas (el libro que estoy escribiendo actualmente) es la novela que más veces me ha hecho querer tirar la toalla. Empecé a escribirla con unas ideas en la cabeza, pero 60.000 palabras dentro de la novela y me doy cuenta de que algo no funciona. Toca el primer repaso antes de continuar. Sirve para pulir algunas cosas, cambiar algunas escenas, pero nada parece ser suficiente. La novela tiene un fallo, algo que no veo y que está haciendo que no pueda conectar con ella. La abandono un tiempo.

Unos meses más tarde llega el segundo repaso. Tengo ideas nuevas, cosas que sé que deben de cambiar para mejorar la historia. Lo hago, pero a mitad camino me encuentro con que sigue habiendo un fallo fundamental. La premisa es incorrecta, las muertes de algunos personajes no funcionan, la evolución del protagonista no existe.

En este punto me planteo si tirar la toalla, si quizás no soy lo suficientemente bueno para esto. Es entonces cuando veo algo en mi fondo de pantalla. Tengo uno como de papel desgastado lleno de frases de escritores sobre la propia escritura. Lo tengo porque sé que puedo encontrar sabiduría en sus palabras. Y veo la frase que inspiraría este post.

“One word at a time”

Stephen King

La frase no podría ser más simple, de hecho es la más corta de todo el fondo de pantalla. Cinco palabras, nada más, pero conecta conmigo de una forma íntima. Me dice justo lo que necesito oír. Toca arremangarse, hay trabajo que hacer.

Clama Tormentas tiene a día de hoy 106.734 palabras y esta cerca estar acabada, ahora es una historia de la que me siento orgulloso, la historia que quería contar cuando empecé a escribirla. Una historia sobre la venganza, la perdida y lo que esto nos hace como personas. Pero, ¿qué cambió en mí para poder conseguirlo?

Entendí que solo estaba corriendo contra mí mismo y que no necesitaba tener una novela terminada para ayer. Que la escritura no es una carrera y que la profesión de escritor no es algo que se alcance a una edad determinada ni con prisas. Entendí que las novelas se escriben “one word at a time” y el reconocimiento “one book at a time.” Porque esta frase sirve para todo lo que te propongas en la vida, por muy titánica que parezca la tarea, divídela en su fracción más pequeña y afronta cada una de esas fracciones de una en una. 

La planificación te evitará también los problemas relacionados de escribir a brújula.

Entendía que la novela que estaba escribiendo requería una paciencia. Era como un hijo rebelde, a veces no sabes por dónde entrarle, pero si das en los puntos correctos puedes cambiar toda una actitud. Podía poner una palabra tras otra en mi novela y, eventualmente, estaría completada. Me deshice de la carrera contrarreloj que yo mismo me había impuesto y recordé que había que disfrutar del proceso.

Al fin y al cabo, no existen atajos. Afronta cada página palabra a palabra.