Crea mapas increíbles sin ninguna dote artística

Los mapas son fundamentales para dotar de entidad a tu mundo. Si como yo eres un negado dibujando, este post te salvará la vida.

Los mapas, esas herramientas fundamentales para todo escritor de fantasía. Los mapas dotan de realismo a tu mundo, le dan entidad, sirven para que el lector más curioso se ubique y para que tú como escritor puedes mejorar a la hora de planear y contar tu historia.

Sabes lo importante que es un buen mapa, sin embargo, sin las dotes artísticas necesarias crear uno es una tarea complicada. Sí, en algún momento de tu vida has dibujado cuatro líneas para esbozar un continente y triángulos para representar las cordilleras montañosas, pero, ¿y si te dijera que puedes tener un mapa profesional totalmente gratis o pagando muy muy poco?

En el post de hoy te voy a hablar de cuatro herramientas para crear los mapas de tus mundo de fantasía. Ya seas escritor o dungeon master, estas herramientas te ayudarán en tu trabajo y elevarán el nivel de tu historia:

  1. Azgaar’s Fantasy Map Generator 

Azgaar’s es una herramienta completamente gratuita que además es tan fácil de usar como entrar en la página web desde cualquier navegador y listo. Azgaar’s es un creador aleatorio de mapas que generará un mundo nuevo cada vez que entres, le dará forma a los continentes y nombres a los principados o reinos. Es perfecto si no se te da especialmente bien eso de inventar vocablos o si necesitas de una base rápida sobre la que empezar a construir. 

Pero no creas que por ser gratuita es una herramienta con poco contenido. Es la barra superior izquierda encontrarás opciones para que el mapa que has creado te muestre distintas divisiones del territorio, ya sean geográficas, políticas, culturales o religiosas. Además es tan detallado que creará ciudades, caminos, ríos y montañas. Podrás abrir tablas laterales que te muestren la población de cada ciudad, burgo o villa. 

Y por si fuera poco, siempre podrás cambiar los nombres de tu mapa por otros aleatorios elegidos de una base de datos en un idioma concreto o poner tú los que más te gusten. Una vez satisfecho con tu mapa, ¡guárdalo y a escribir!

2. World Anvil

World Anvil es la más completa de todas las opciones con diferencia. En esta herramienta, también online, no solo podrás crear el mapa de tu mundo, sino que te permitirá crear una “wiki” o biblia de tu universo. Es una web pensada para autores o dungeon master que necesiten profundizar mucho, no solo en el terreno político y geográfico, sino en los sistemas de magia, culturas, razas…

World Anvil será tu enciclopedia definitiva para consultar cuando tengas alguna duda sobre el basto mundo que has creado. Es muy complicado controlar cientos de detalles en un universo hecho desde cero, cuando escribas tu saga épica el demonio estará en los detalles y tener una biblia ordenada y clara a la que puedas acudir hará tu trabajo mucho más sencillo y llevadero.

Eso sí, World Anvil es una herramienta de pago, existe su versión gratuita, pero se queda corta en seguida y no te servirá para un trabajo serio. Los precios comienzan sobre los 42 euros al año y van subiendo según las prestaciones que quieras tener. Como herramienta meramente de creación de mapas no es mi favorita, su estética no termina de encajar conmigo. Eso sí, tiene un sistema de etiquetas que te permitirá añadir notas en el propio mapa para futuras referencias y para consultas rápidas, por eso esta es una de las opciones más potentes para escritores que necesiten algo más.

3. Inkarnate

Inkarnate, mi favorita de las cuatro. No es tan completa como World Anvil para worldbuilding, pero hay algo en su sencillez para trabajar con ella que me vuelve loco. Inkarnate es una web para crear mapas regionales, de mundos enteros o de ciudades, las dimensiones las decides tú.

En su versión gratuita tendrás acceso a unos poco elementos de terreno (árboles, montañas, ciudades, villas…) para ir creando tu mundo, pero por el módico precio de 5€ al mes tendrás acceso a miles de elementos distintos que te permitirán una personalización total de dioramas, tipos de suelo y demás.

Su utilización es muy sencilla, con ver un tutorial en YouTube ya puedes hacerte con los mandos y, como si de un photoshop se tratase, te permite trabajar capa a capa los distintos niveles de tu mapa.

Las obras que puedes crear con Inkarnate son preciosas y te lo recomiendo encarecidamente si estás empezando a crear tu mundo y necesitas hacer un mapa profesional para ayudarte a ti mismo y, en un futuro, a tu lector. Puedes pagar un solo mes, trabajar en los mapas durante ese periodo de tiempo y luego darte de baja. 5€ es todo lo que habrás pagado por un mapa profesional y la licencia para usarlo en tus novelas, ¿qué más se puede pedir?

4. Wonderdraft

Y la última herramienta del día, Wonderdraft. Esta no cuenta con una versión gratuita, pero tampoco con un pago mensual o anual. Wonderdraft es un programa que descargarás en tu ordenador por 30 dólares americanos y que tendrás para siempre. Su funcionamiento es muy parecido a Inkarnate, se trabaja por capas y la mayoría de prestaciones de una herramienta están en la otra. ¿Cuál es la diferencia?

Pues el estilo y la estética será la principal baza para decidir que programa te gusta más. Debes tener en cuenta también que Inkarnate sube de forma regular actualizaciones estéticas y nuevos elementos a su web para todo aquel que tenga la subscripción mensual, mientras que los pack para Wonderdraft, como la propia aplicación, son de pagar una vez y lo tendrás para siempre. Existe, por ejemplo, un pack de estética fantástica con edificios para distintas razas que cuesta 10 dólares y que, seguramente, querrás comprar si te haces con este programa.

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te haya gustado y que disfrutes de estas cuatro herramientas que te harán la vida mucho más sencilla. Haz mapas para tus ambientaciones y enseña con orgullo lo bonitos que han quedado. 

Y recuerda, ¡comparte el post con todos aquellos que puedan estar interesados! 

Cinco regalos que encantarán a un escritor

Se acerca el cumpleaños de un amigo escritor y no sabes qué regalarle. No pasa nada, yo te ayudo.

¡Hoy es mi cumpleaños! Treinta años, déjame repetir. 30. años. Suena duro, puede que tú estés todavía lejos de esta edad, puede que la hayas pasado hace mucho y no creas que sea para tanto, pero para mí se vuelve un poco complicado abandonar los 20. 

Por suerte, he podido dedicar parte de mi tiempo durante estos últimos 10 años a aprender y crecer como escritor, he creado, he autopublicado, he publicado, he firmado en la Fnac. Muchas cosas han pasado en mi viaje, pero ¡no ha sido nada comparado con lo que está por venir en los 30! 

Me siento más productivo que nunca y he aprendido mucho sobre storytelling en este tiempo, el blog no deja de crecer y pienso seguir enseñando las herramientas para escritores que otros no os enseñan y seguir hablando de rol, de fantasía y de productividad. 

Pero hoy, me vais a permitir que tome un pequeño desvío y os traiga algo distinto. Hoy quiero echaros un cable a todos los que sufrís con la carga de tener un amigo o familiar escritor (o si tú eres ese escritor y te quieres dar un capricho), dándoos cinco geniales ideas para regalar a esa persona tan especial:

1. El viaje del escritor de Christopher Vogler

Empecemos sencillo, un escritor siempre apreciará un buen libro, esto es un hecho. Pero ya que vas a regalarle un libro, ¿por qué no regalarle uno del que pueda sacar el máximo provecho? El viaje del escritor le ayudará a entender las estructuras básicas de cualquier historia, es una revisión del monomito planteado por Campbell, una más fácil de leer todo sea dicho.

Regálale este libro si tu presupuesto no es el más elevado y quieres proporcionarle una herramienta que le servirá durante el resto de su carrera.

2. La baraja Fabula

Ya os hablé de ella en el post anterior, desde entonces la he estado usando y, dejadme deciros, que no sé cómo he sobrevivido tanto tiempo sin ella. Es una de esas cosas que, una vez has empezado a utilizar, ya no te ves a ti mismo sin ella. La baraja Fabula es el sueño húmedo de cualquier contador de historias con una pared vacía.

El precio no es excesivamente elevado y es perfecto para regalar, el típico detalle que le demostrará que confías en el camino que ha elegido. Cabe advertir que, además de la baraja, le estás regalando el permiso de colocarla por las paredes de la casa. 

3. Scrivener 

Otra de esas herramientas de las que no me puedo desprender una vez he empezado a utilizarla. En este caso, una digital. Scrivener es un procesador de textos que te permite un nivel de organización enorme y, además, luego te ayudará a exportar esas novelas con los formatos adecuados para KDP. La licencia es de único pago y no es nada cara teniendo en cuenta todo lo que te ofrece. Si tu escritor personal todavía no lo usa, enséñale lo que se está perdiendo.

Nunca querrá volver atrás.

4. QwerkyWriter

¿Un teclado con la forma y el tacto de una máquina de escribir? ¿Qué escritor no lo disfrutaría? Eso sí, debo advertirte de que este es un regalo caro, uno de esos que se guardan para las ocasiones realmente especiales (o si te sobra el dinero, vete a saber). Si tienes el presupuesto y quieres sorprender, le encantará este regalo. 

El teclado es de buenísima calidad, puede conectarse una tablet en la parte superior y escribir en ella… una maravilla.

5. Una pluma estilográfica 

No hay mayor señal de confianza que una pluma, ¿por qué? Porque significa que crees en él o ella, que crees que llegará a firmar cientos de libros y necesitará la precisión y fluidez de una buena pluma. Al fin y al cabo, ¿qué es un escritor sin su estilográfica?Pues sigue siendo un escritor, no es que los manuscritos estén escritor a mano hoy en día, pero oye, es un detalle precioso y que seguro le encantará. La pluma y la tinta son dos de las herramientas más antiguas de esta profesión y su valor romántico está muy por encima de cualquier procesador de texto.

Así que nada, ya sabéis que regalarle a ese escritor cercano, pero si me permitís un consejo final: el mejor regalo que podéis hacernos es algo más barato que todo lo mencionado anteriormente. El mejor regalo para un escritor de vuestro entorno es vuestro tiempo y vuestro apoyo. Esta es una profesión terrible, requiere cientos de horas de trabajo duro y en silencio para construir algo que nunca se sabe si triunfará o se perderá en la marea editorial (lo segundo es mucho más probable). 

Por eso, cualquier muestra de apoyo, desde likes en sus redes sociales a comprar sus novelas, es todo lo que un escritor necesita de vosotros para seguir escribiendo.

Muchas gracias por leerme y nos vemos la semana que viene. Recuerda comentar y dejar un like si te ha gustado el post. ¡Chao! 

Una baraja de cartas puede ayudarte a escribir mejores historias

Ya lo hice con seis dados, ahora lo hago con una baraja de cartas. Podría parecer que tengo un problema con los juegos de azar, pero no. Entra para averiguarlo.

Sí, lo que lees. Ya lo hice con seis dados, ahora lo hago con una baraja de cartas. Podría parecer que tengo un problema con los juegos de azar, pero no. Simplemente, me gusta explorar nuevas herramientas y formas de storytelling. En el post de hoy os hablaré de Fabula, una baraja para organizar tu historia.

Fabula es una herramienta fácil de usar, pero que puede resultar tremendamente útil, sobretodo si eres primerizo en esto de escribir novelas. El sistema es sencillo, Fabula es una baraja de cartas hechas para ser puestas en una pared o corcho, con ellas puedes crear un marco en el que trabajar, una guía visual de tu historia.

Cuenta con varios tipos de cartas diferenciados por colores. Las cartas azules compondrán los ingredientes básicos de la historia, puedes aprovecharlas para crear a tus héroes, villanos, lugares en los que transcurrirá la historia. Incluso tienes una que te sugiere que imprimas imágenes y las pongas a su alrededor para tener una referencia visual de los lugares o los ambientes que quieres crear.

Las cartas naranjas, en mi opinión las más importantes, servirán para crear tu historia. Estas cartas siguen los pasos del viaje del héroe, una formula creada por Joseph Campbel tras el análisis de cientos de mitos e historias. Casi todas las historias pueden contenerse dentro de esta formula. ¿Habéis visto el típico meme en el que se comparan los personajes de Harry Potter, Star Wars y El Señor de los anillos? Esos de “el mentor”, “el amigo del protagonista”…

Eso es porque todas estas historias han utilizado el viaje del héroe como su estructura fundamental, pero no nos extendamos más aquí. Ya habrá tiempo de hacer un post analizando como toca la obra de Campbell. Por el momento solo debes saber que no es necesario que sigas cada paso a rajatabla, si bien algunos de los pasos suelen presentarse siempre en las historias (como el catalizador), otros no siempre están. Lo importante es que con estas cartas tendrás una visión global y clara de los pasos que debería seguir tu historia para conectar con el lector, para ofrecerle una experiencia apasionante, un viaje.

Por último tenemos las cartas negras, estas están basadas en la estructura de tres actos y sirven para organizar cómo quieres contar tu historia, sobretodo centrándose en el orden cronológico en el que quieres presentar los hechos y no en el viaje de nuestro protagonista. Estas no siempre las usarás, pero si quieres jugar con los tiempos narrativos o con la información que le das al lector y cuando se la das, será mejor que las tengas a mano pues podrían venirte muy bien.

Y esto es la baraja Fabula. Cómo ves no ofrece nada que un escritor no pueda hacer por sí mismo en un documento de word o en un corcho viejo con sus propios post-it, pero si eres como yo y la organización visual te ayuda muchísimo a entender los engranajes de tu propia historia o tu memoria no es la misma que era antes, Fabula es una herramienta más que útil.

Sobretodo en un género como la fantasía en el que muchas veces la interconexión de distintos personajes, puntos de vista e historias puede llegar a ser una tarea compleja de ingeniería. ¿Os ha gustado Fabula? Dejádmelo saber en comentarios.

Escritor, ¿se nace o se hace?

Nadie dudaría de que un pintor debe aprender la técnica de su profesión, ¿por qué dudamos entonces de que se puede aprender a escribir?

El otro día navegaba por la oscura caverna en la que se ha convertido Facebook y encontré una publicidad que me llamó la atención. Un escritor ofrecía una clase formativa sobre técnicas para vender tu novela. El temario del curso no es lo que me llamó la atención, fueron los comentarios que algunos habían dejado en respuesta.

Muchos iban en la misma dirección: “escribir es un don con el que se nace”, “puedes hacer muchos cursos, pero si no eres bueno escribiendo jamás venderás”, “el músico nace con oido o sin él y no hay nada que puedas hacer para entrenarlo, con el escritor pasa igual”. 

La opinión de muchos parece ser que escritor se nace, que hay una especie de mano divina o providencial que te señala para ser escritor, que te otorga un don. Es curioso que la mayoría de estos indignados comentarios con el pobre hombre que solo ofrecía su curso estaban fatal escritos y abogaban por cosas tan abstractas como el destino, “los dones de dios” y otras lindezas similares. 

Me vais a permitir ponerme borde por un momento, solo uno pequeñito, pero estos no son más que los típicos gafapastas que se creen por encima de otros al hablar de temas supuestamente profundos, los típicos que no pueden admitir que el ser escritor se pueda enseñar  porque eso supondría que su “don” no lo es tanto. Lo cierto es que, en la mayoría de casos, todo esto no es más que una fachada para tapar carencias y una falta galopante de inteligencia, pues nadie inteligente desecharía jamás el potencial de una buena enseñanza, de aprender la técnica que crea el arte.

Pues el arte es técnica. Es, entre otras muchas cosas, manufactura. Y se puede aprender.

Y aún así, las afirmaciones de estos sujetos no son del todo erróneas, pero distan mucho de ser una verdad absoluta. Un músico puede nacer con poco oído, pero con esfuerzo y aprendizaje puede mejorarlo y puede encontrar otras formas de componer que a él le funcionan.

Con el escritor pasa lo mismo, igual que con todas las artes. El escritor nace y se hace. Es una combinación de ambas facultades y en cada persona la proporción cambia, cada escritor es una combinación de estas dos en un porcentaje irregular y azaroso y eso no lo convierte en mejor o peor, solo en otro escritor con su propio camino y su propia voz.

Obviamente hay gente que nace con una facilidad tremenda para escribir, para entender el drama humano, los sentimientos que nos mueven o que posee la elegancia de un pluma ágil y sincera de forma natural, pero sin aprender las técnicas de la profesión es probable que las historias de este escritor nunca funcionen, ya sea porque se vuelvan farragosas, prepotentes o no posean estructuras que el lector esté dispuesto a aceptar.

Lo mismo pasa con aquel que no nace con un “don” y al que le cuesta mucho escribir, esta persona pueda acudir a cursos, leer sobre escritura y, sobretodo, leer cientos de libros hasta entender la estructura básica fundamental que subyace a toda historia. Entonces, con esfuerzo, constancia y trabajo, podrá convertirse en un escritor. 

La única diferencia es que a uno le pueda costar menos que a otro, pero curiosamente, de los escritores que conozco, suelen ser los que han tenido que aprender las técnicas y dar cursos los más productivos y los menos bohemios, los que menos buscan la “inspiración” y se sientan con ella o sin ella a escribir cada día. 

Porque una novela se construye con constancia y trabajo, con disciplina, no con dones divinos. 

Nadie dudaría de que un pintor tiene que aprender técnica antes de pintar un cuadro y convertirse en un gran artista, ya sea siguiendo las normas aprendidas o saltándoselas por completo para crear un estilo propio.

¿Por qué entonces dudamos de que un escritor pueda aprender las técnicas de su profesión? Quizás porque la técnica pictórica está mucho más extendida y porque muchos creen que cualquiera, sin embargo, puede escribir. Es solo sentarse a juntar palabras frente a un ordenador. Es el arte fácil, el que no requiere lienzos y pinturas ni cincel y piedra. Sin embargo, lo que esta gente no entiende, es que una página en blanco es tan difícil de llenar bien como un lienzo.

No. Cualquiera no puede escribir. Hacerlo bien requiere técnica, conocimiento, esfuerzo, horas de trabajo y repetición. Requiere leer mucho y aprender más. Requiere analizar historias, entender su composición, entender el conflicto y poder hablar de temas con la suficiente sutiliza como para que tu obra no se convierta en un panfleto. Por no hablar de relacionarse con editoriales, entender cómo funciona el mercado, saber crear una buena propuesta editorial… hay mil cosas que tener en cuenta más allá de escribir palabra tras palabra. Cosas que se pueden aprender de aquellos que ya lo han experimentado.

Así que, en mi opinión, el escritor se hace mucho más que nace, pero dejadme saber la vuestra en comentarios.

Y si vosotros sois escritores que queréis haceros a vosotros mismos, os voy a dejar algunos libros que os ayudarán a aprender las técnicas y estructuras para contar una buena historia:

-El héroe de las mil cara te dará una buena base sobre la historia arquetípica, la que llevábamos contando desde el principio. La historia que siempre se ha contado.

-Salva al gato está enfocado a escribir un guión de cine, pero creo que lo que se puede aprender de este libro para estructurar historias sirve perfectamente para escribir una novela. Así se cuentan todas las historias de Hollywood, las buenas y las malas. Este libro te dará una receta que, si bien no es a prueba de balas, es el mejor lugar por el que empezar.

-Mientras escribo, de King, te dará una idea de cómo funciona el mercado editorial, de cómo es trabajar de escritor y de lo que hizo Stephen para convertirse en uno de los autores con más ventas de la historia.

Recapitulemos 2020

Se acaba el año, toca ponerlo en retrospectiva y hablar de los proyectos que nos deparan en 2021.

Ha llegado la hora del último post del año en el blog y creo que la mejor manera de despedir el año es ponerlo en retrospectiva y hablar de los proyectos iniciados, de los acabados y de los que están por venir. 

Pero antes de entrar en el meollo, menudo año raro hemos tenido, ¿verdad? Ha sido complicado y duro, ha sido un año de adaptarse, de sobrevivir y de apreciar lo que tenemos. Espero que todos ahí fuera estéis bien y sanos y gracias por dedicar un momento a mi pequeño rincón del océano que es internet.

¡Al lío! 

Clama Tormentas.

Mi proyecto principal, una novela de fantasía urbana que me ha traído cientos de dolores de cabeza y decenas de reescrituras. Escribirla ha sido un proceso arduo que ha pasado por tres versiones distintas de la historia, pero ahora, por fin, puedo anunciar con mucha alegría que el primer borrador está acabado.

Todavía quedan revisiones, la reescritura de algunas escenas y añadir unos interludios que faltan, pero lo que es el trabajo duro está hecho.

Mi plan es revisar la novela durante los primeros meses de 2021 y dejarla finiquitada para marzo. Luego, todavía no lo he decidido del todo, o buscaré una editorial con la que trabajar o autopublicaré la novela.

Teje Sombras.

Teje Sombras será la segunda parte de Clama Tormentas, una continuación que seguirá a los personajes varios años después de los eventos sucedidos en la anterior historia. De esta novela solo tengo algunas ideas vagas que tengo que empezar a estructurar como toca.

Mi plan es crear la escaleta durante los primeros meses de 2021 y empezar a escribir la novela en cuanto la tenga organizada. No sé cuánto me llevará terminarla, pero creo que será mucho menos de lo que me costó Clama Tormentas porque he aprendido muchísimo por el camino tanto del mundo que he creado, como de los personajes que lo habitan.

¿Y después?


Después de terminar la bilogía se abrirá un mundo de posibilidades ante mí. Antes de continuar con Clama Tormentas estaba escribiendo otra novela de fantasía sobre un grupo de ladrones/eruditos que quieren entrar en las ruinas de una antigua civilización. 

Puede que continue con esa historia, pero solo el tiempo lo dirá. Lo que tengo claro es que durante 2021 empezaré a trabajar en el worldbuilding de algo grande que, por el momento, no tiene un título definido.

Game Masters

2020 ha sido un año de aprendizaje para mí, una oportunidad de aprender a hacer cosas nuevas, de explorar nuevas formulas y de reconstruirme. Parte de ese proceso, ha constado de dar mis primeros pasos en el mundo del podcasting. Game Masters está cosechando buenas críticas, nos los habéis dicho tanto a Juan Carlos como a mí, os encanta el salseo y reíros de las miserias que hemos vivido trabajando en una escape room, así que no os preocupéis. ¡2021 tendrá Game Masters para rato! 

El podcast continuará con su programación habitual, un episodio cada dos semanas. Y, por cierto, el día 30 tendréis el último de este año.

¿Otro podcast?

Es algo a lo que le llevo dando vueltas varios meses, crear un podcast en el que hablar de escritura con vosotros, del arte de contar historias… pero todavía sigo dandole vueltas. No quiero convertirlo en un podcast más para “enseñar” a escribir, de esos ya hay decenas y nunca he sido buen profesor, quiero hacer algo distinto. 

No dudéis en comentarme qué os gustaría escuchar.

Y hasta aquí el post de hoy. Como veis 2021 viene cargado de proyectos e ideas, de más oportunidades de seguir creciendo y de ofreceros algo nuevo y algo más. ¡Feliz años a todos! Seguid escribiendo, seguid leyendo y, sobretodo, seguid bien.

¡Un abrazo!

Los cinco pasos para sacar brillo a tu novela y conseguir que venda.

Has acabado tu primer borrador. Es hora de trabajar en él para dejarlo listo antes de mandarlo a una editorial.

No te puedo engañar, el proceso de corrección es el más pesado y duro para cualquier escritor, pero también uno de los más necesarios y que más veces nos saltamos ya sea por pereza o por desconocimiento. Eres escritor, te gusta escribir, poner una palabra tras otra, no quitarlas ni revisarlas. Lo entiendo, pero sin una buena corrección tu novela nunca venderá. Pero, ese es el trabajo de los profesionales, ¿no? Bueno, sí, un corrector puede hacer que hasta un destrozo se convierta en una novela decente, pero hasta a ellos debes enviarles algo más que un borrador recién acabado.

Justo hoy he terminado los epílogos finales de mi próxima novela, Clama Tormentas, y por lo tanto me toca entrar en la tan odiada fase de corrección del manuscrito. Así que he decidido repasar contigo los trucos más útiles a la hora de pegarle un repaso a tu novela, vamos a ellos:

1. Date un tiempo

Pocas veces he leído este consejo y me parece uno de los más fundamentales. Date un tiempo al acabar la novela, aléjate de ella al menos una semana, deja que se enfríe el momento de creatividad que te ha llevado a terminar tu historia, date un merecido descanso después de meses de trabajo creativo. Descansa, te lo mereces.

Pero no solo te lo mereces, te ayudará a corregir mejor. Al alejarte de la novela durante unos días, tu cerebro desconectará de ella y podrás abordarla con una nueva visión, al menos una no tan contaminada de los vicios que hayas podido adquirir mientras la escribías. 

Si eres de los que no puede parar de trabajar, prepárate cosas que hacer durante la semana que dejarás la novela en un cajón. Escribe algo nuevo, pero es fundamental que dejes tu historia reposar.

2. No va a ser suficiente con una lectura.

Mínimo vas a tener que hacer dos. ¿Por qué dos? Es fundamental que no mezcles conceptos a la hora de corregir o acabarás sin poderte fijar bien en cada uno de los problemas. Entra al texto con dos mentes distintas, haz dos pasadas distintas. Una vez para corregir coherencia y estructura, una segunda para ortografía, estilo y gramática. Aquí cada uno tiene sus preferencias en el orden de estas dos correcciones, para mí en concreto tiene mucho más sentido hacer primero la corrección de coherencia y estructura porque esto te puede llevar a añadir o quitar texto, si añades luego lo corregirás en la pasada dedicada al estilo, si lo quitas, menos trabajo tendrás.

No subestimes nunca una buena corrección de coherencia y estructura, muchos escritores noveles pecan creyendo que no se han equivocado en ningún momento de su obra, pero tras meses de trabajo y más de 100.000 palabras lo más probable es que hayas metido algún gazapo, dicho algo que no cuadra con los temas de la historia o tengas algún dialogo poco inspirado de ese día que escribiste sin mucha ganas.

La corrección de gramática, ortografía y estilo vendrá después. Es una de las más pesadas, pero no desesperes. Ataca cada frase, palabra a palabra, para encontrar todos los errores que hayas cometido.

Spoiler: No los vas a encontrar todos, es así, es horrible, siempre quedará alguna errata en tu novela. Tendrás que aceptarlo y seguir adelante. Hasta en las novelas más importantes de las editoriales con más prestigio se cometen errores.

3. Abandona a tu escritor interno, ahora eres un editor.

Es importante que intentes ponerte en la mente de un editor. Sé que duele reescribir toda una escena o incluso borrarla por completo, pero ningún sacrificio es demasiado grande si tu novela va a quedar mejor. Analiza cada escena, cada capítulo, comprueba si aporta algo a la historia o no es más que material de relleno. Quita y borra todo lo que debas, aunque te hayas pasado días escribiendo esa escena.

¿Avanza la historia? ¿Aporta algo? ¿Siembra una semilla para más tarde? Si no contestas que sí al menos a una de estas tres preguntas, esa escena sobra o debe ser reescrita. 

Un editor recortaría sin respeto alguno, tú debes hacerlo igual.

En la parte más formal de la corrección, la dedicada al estilo, la gramática y la ortografía, debes tener en cuenta que tu cerebro se conoce ya el texto y, por lo tanto, se encargará de rellenar las frases que lees. La mejor forma de corregir es que el texto te resulte ajeno, así que léelo en voz alta o usa un programa de lectura robótica para que te lo lean. Así encontrarás fallas en el texto que de otra forma tu cabeza habría pasado por alto.

4. Simplicidad.

No te compliques con palabras enrevesadas, no intentes desordenar cada frase buscando razones estéticas, cuando todo está desordenado, cuando todo es complejo, nada destaca. Mantén la simplicidad, usa el orden adecuado para construir oraciones: sujeto + verbo + complementos. 

Esto ayudará al lector a concentrarse y a entender lo que quieres contarle en una sola pasada, haciendo la lectura de tu novela mucho más placentera.

5. Dijo es el rey.

Otro de los mayores errores de los escritores noveles es buscar verbos cada vez más enrevesados para las acciones de habla o poner demasiados:

—Escribir una novela es difícil —dijo Tomás.

—Desde luego, pero también es gratificante —comentó Julia.

—No será por todo lo que hay que corregir…

Como la regla anterior, mantenlo sencillo. A no ser que la inflexión de tu personaje sea importante, como un grito desesperado, un llanto o un susurro para no ser escuchado, la mayoría de lectores rellenará en su cabeza la acotación y bajará a seguir leyendo el dialogo. Si ya has establecido el orden de los que conversan no hace falta que sigas nombrándolos en cada línea, a no ser que haya un cambio en la conversación o en la forma en la que hablan.

Pero, sobretodo, no busques verbos enrevesados, no hacen falta un “enunció”, “observó” o “mencionó”, para mal camuflar una repetición de “dijo”. Insisto, los lectores no suelen leer los “dijo”, los rellenan automáticamente y pasan a la siguiente línea, por eso poner palabras distintas solo servirá para ralentizar el flujo de tus diálogos y hacer que el lector se detenga más de lo que debe.

¡Y hasta aquí los cinco consejos de hoy! Si os han gustado o han servido no dudéis en dejarme un comentario o contactarme en mi Instagram para hablar más sobre el tema.

¡Un saludo!

Game Masters, un podcast que nada tiene que ver con escribir.

Un escritor no solo puede escribir. Hay muchas otras formas de contar historias.

2020 iba a ser un doble crítico, pero no, ha sido más una doble pifia. Durante este año perdí mi trabajo, empecé a mantenerme con lo poco que me daba el paro y encima nos encerraron sin posibilidad de buscar un nuevo empleo. Si para algo me ha servido este año, ha sido para recapacitar, para pensar si estaba explorando nuevas formas de storytelling, o si me había estancado. Si para algo me ha servido, es para aventurarme en lo desconocido.

Decidí, además de seguir escribiendo, crear algo nuevo y la idea de un podcast llevaba ya un tiempo surcando las partes inexploradas de mi cabeza. Es un formato que me fascina, la idea me encanta, ponerse unos cascos es una habitación tranquila y escuchar lo que otros tienen que decir, ya sea informativo, de entretenimiento o formativo.

Pasó poco tiempo hasta que Game Masters empezó a tomar forma. Fue sencillo, durante mis años trabajando en una Escape Room escuché mil veces la manida frase: “aquí veréis de todo”. Los clientes lo saben, detrás del mostrador de una Escape Room pasan muchas cosas, pero nadie está hablando de ello. Nadie está contando esas historias.

¿Por qué no nosotros? Así que me reuní con Juan Carlos, un amigo mío y dueño de la sala de escapismo Black Rose. Le propuse el proyecto y le encantó, teníamos tantas cosas que contar, tantas anécdotas divertidas, turbias y picantes… 

Pensé mucho en dar este paso, al fin y al cabo, no se alinea del todo con mi faceta de escritor de fantasía, pero no somos robots creadores de contenido, somos personas que disfrutan del proceso de crear y yo sabía que disfrutaría con cada paso de este podcast. Tengo muchas facetas, me gustan muchas cosas y muchos géneros distintos, mi corazón pertenece a la fantasía, sí, pero otras historias merecen también ser contadas, aunque no sea con tinta sobre papel. Además, os garantizo, que algunas de las anécdotas rozan lo sobrenatural.

Tras un intento fallido de grabación y mucho aprendizaje, Game Masters, por fin, vio la luz ayer. Puedes escucharlo en Spotify, Apple Podcast, Ivoox y Youtube. Pásate y disfruta de media hora de mucha tontería cimentada en nuestro sufrimiento detrás del mostrador en uno de los trabajos más bizarros que uno puede tener.

Solo necesitas seis dados para contar infinitas historias.

Entra y descubre lo que el rol puede hacer por ti como contador de historias.

Sí, sí, como lo lees. No necesitas papel ni lápiz (bueno quizás un poco sí), pero ni portátil, ni procesadores de texto, ni grandes planificaciones. Solo necesitas seis dados de distintas caras, unos amigos y unas horas para contar infinitas historias.

Me gusta hablar de rol, no puedo mentir. Todo empezó cuando tenía doce años, me quedé despierto viendo una película malísima sobre asesinatos influenciados por un juego de rol, única y exclusivamente, porque después daban un pequeño documental sobre lo que eran estos juegos en realidad. Mi adolescente obsesionado con la fantasía necesitaba saber, ¿qué era aquel hobby tan lejano que me atraía tanto?

El documental fue corto, mucho, pero mil veces más revelador que la película. Los juegos de rol eran otra forma de storytelling a la vez que un juego de mesa con el que pasar el rato entre amigos. La chispa había encendido la mecha.

Recuerdo que, a pesar de mi ganas de probarlo, no sabía dónde encontrar esos libros tan necesarios que te daban las bases del juego, pero un día la providencia me llevó hasta ellos. Descubrí una tienda en el centro de Valencia, una que ya no existe, pero que seguramente los que seáis de aquí recordaréis. Imágenes Valencia. Allí, entre mercha y mangas, encontré lo que estaba buscando. Y cambiaría mi vida para siempre.

Usando varios regalos de cumpleaños, navidad y un poco de mis ahorros, me hice con el Manual del Jugador, el Manual del Dungeon Master y el de Monstruos, los tres básicos para empezar a jugar a D&D. Reuní a mis amigos, unos frikis, como yo y nos pusimos manos a la obra. Así con apenas trece años, empecé a masterear mis primeras aventuras.

No he parado desde entonces, las historias que he narrado y jugado se cuentan por decenas y decenas, pero eso es para contarlo en otro momento. Lo que quiero hacer hoy es explicar qué son los juegos de rol para aquellos que todavía no los conocen y explicar porqué deberías probarlos si eres escritor.

Los juegos de rol, en mi caso me referiré a D&D ya que es el que más he jugado durante mi vida, son un juego asimétrico compuesto por dos roles. El Dungeon Master (DM o narrador) y los jugadores

Hay muchos sistemas distintos, pero básicamente casi todos se basen en la misma premisa. Te dan un sistema de reglas que servirá para crear los personajes y para resolver cualquier acción que estos deseen llevar a cabo.

Muy bien, ¿pero cómo se juega a esto?

El juego consiste en contar una historia comunal. El DM propondrá una escena a los jugadores y estos, interpretando a sus personajes, deberán resolverla interactuando con el resto de PNJs (Personajes No Jugadores, interpretados por el DM), sacando las espadas y liándose a tortas o con cualquier termino medio. Básicamente, el narrador hace de árbitro, de juez, de contador de historias y de interprete para que el mundo que rodea a los personajes cobre vida y estos se mueven guiados por aquello que hayan decidido interpretar.

Obviamente, estos sistemas de juego abren un abanico amplísimo a las historias que se pueden contar sobre una mesa. Teniendo en cuenta que un jugador puede hacerse infinitos personajes, cada uno con sus miedos, sus dudas, sus poderes y sus aficiones distintas, desde bardos juerguistas a rectos paladines a todo lo contrario, paladines juerguistas y bardos que se toman muy en serio su música.

Hasta aquí bien, pero no hay que olvidar que esto, al fin y al cabo, es un juego. ¿Dónde están esos dados de los que hablabas antes? En D&D se usa un set de seis dados, siendo el dado de 20 caras el más importante y el que usarás la mayoría de veces para resolver las situaciones. Muchas veces intentarás golpear con tu arma a un enemigo, saltar de un barco a otro en medio de un abordaje o chantajear a un noble sobre el que tienes cierta información. En todos estos casos, el DM te hará resolver tu acción con una tirada de dados contra una dificultad prefijada por él, según lo complicado de lo que estés intentando lograr.
Según tu personaje y tus habilidades ciertas cosas serán más fáciles o difíciles para ti, pero la posibilidad de un fracaso hace que el juego mantenga una tensión constante y… hace otra cosa maravillosa para un storyteller.  Hace que no puedas planear jamás todo lo que va a ocurrir. Todos sabemos al leer una novela que cuando el personaje está contra las cuerdas, solo es el momento previo a que una revelación le haga ser más poderoso, hábil o ambas y se sobreponga para vencer al antagonista. Es así en casi todas las historias, es el camino del héroe, pero el rol no es una novela. No es una historia prefijada, es un juego y, como tal, existe la posibilidad de que el héroe, el protagonista, no se sobreponga y falle miserablemente, existe la posibilidad de que la líe en el peor de los momentos, en el que se caiga por un precipicio sin posibilidad de salvación de camino a esa misión tan importante.

Y eso, como narrador de la historia, te obliga a pisar terreno desconocido. Te obliga a crear la épica a través de acciones que no podías prever, a construir a través de algo cambiante e impredecible. Es como una obra de teatro improvisada, pero con un elemento de azar encima. Siempre distinto, siempre cambiante.

El rol es todo un ejercicio de storytelling que te enseña a improvisar, a quitarte el corsé de los caminos prefijados y hacer algo nuevo. Te enseña a contar más que cualquier curso que puedas pagar. Así que coge unos dados, unos amigos y ponte a narrar historias. No te arrepentirás.

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Las cinco palabras de Stephen King que me impulsaron a seguir escribiendo.

Escribir no es una línea recta, ni un camino bien pavimentado. Es una carretera sinuosa llena de obstáculos. A veces, simplemente necesitamos que nos recuerden lo más básico.

Que es difícil vivir de la escritura no es un secreto para nadie. La mayoría de escritores tenemos un trabajo nutricional mientras rascamos horas al reloj para seguir juntando palabras hasta acabar esa novela que nos lleva quitando el sueño los últimos meses.

Y siempre pensamos, ¿será esta por fin? La que nos de reconocimiento, la que nos permita empezar a vivir de la escritura, la que nos cambie la vida. Lo cierto es que la mayoría de las veces, no es así. Pero no pasa nada, eso no tiene nada de malo y te voy a decir porqué a través de mi propia historia.

Clama Tormentas (el libro que estoy escribiendo actualmente) es la novela que más veces me ha hecho querer tirar la toalla. Empecé a escribirla con unas ideas en la cabeza, pero 60.000 palabras dentro de la novela y me doy cuenta de que algo no funciona. Toca el primer repaso antes de continuar. Sirve para pulir algunas cosas, cambiar algunas escenas, pero nada parece ser suficiente. La novela tiene un fallo, algo que no veo y que está haciendo que no pueda conectar con ella. La abandono un tiempo.

Unos meses más tarde llega el segundo repaso. Tengo ideas nuevas, cosas que sé que deben de cambiar para mejorar la historia. Lo hago, pero a mitad camino me encuentro con que sigue habiendo un fallo fundamental. La premisa es incorrecta, las muertes de algunos personajes no funcionan, la evolución del protagonista no existe.

En este punto me planteo si tirar la toalla, si quizás no soy lo suficientemente bueno para esto. Es entonces cuando veo algo en mi fondo de pantalla. Tengo uno como de papel desgastado lleno de frases de escritores sobre la propia escritura. Lo tengo porque sé que puedo encontrar sabiduría en sus palabras. Y veo la frase que inspiraría este post.

“One word at a time”

Stephen King

La frase no podría ser más simple, de hecho es la más corta de todo el fondo de pantalla. Cinco palabras, nada más, pero conecta conmigo de una forma íntima. Me dice justo lo que necesito oír. Toca arremangarse, hay trabajo que hacer.

Clama Tormentas tiene a día de hoy 106.734 palabras y esta cerca estar acabada, ahora es una historia de la que me siento orgulloso, la historia que quería contar cuando empecé a escribirla. Una historia sobre la venganza, la perdida y lo que esto nos hace como personas. Pero, ¿qué cambió en mí para poder conseguirlo?

Entendí que solo estaba corriendo contra mí mismo y que no necesitaba tener una novela terminada para ayer. Que la escritura no es una carrera y que la profesión de escritor no es algo que se alcance a una edad determinada ni con prisas. Entendí que las novelas se escriben “one word at a time” y el reconocimiento “one book at a time.” Porque esta frase sirve para todo lo que te propongas en la vida, por muy titánica que parezca la tarea, divídela en su fracción más pequeña y afronta cada una de esas fracciones de una en una. 

La planificación te evitará también los problemas relacionados de escribir a brújula.

Entendía que la novela que estaba escribiendo requería una paciencia. Era como un hijo rebelde, a veces no sabes por dónde entrarle, pero si das en los puntos correctos puedes cambiar toda una actitud. Podía poner una palabra tras otra en mi novela y, eventualmente, estaría completada. Me deshice de la carrera contrarreloj que yo mismo me había impuesto y recordé que había que disfrutar del proceso.

Al fin y al cabo, no existen atajos. Afronta cada página palabra a palabra.