Lo bueno y lo malo de Misa de medianoche.

Es octubre, para mí el mejor mes del año, la temporada de las brujas, las calabazas y la magia. Una época en la que el velo entre lo sobrenatural y el mundo real se desdibuja. Y como cada maravilloso octubre, las plataformas de streaming empiezan a llenarse de películas de terror.

Si la fantasía es mi género favorito de la literatura, el terror lo es para el cine. Me encanta en todas su vertientes, me encantan las buenas pelis de terror y las malas, llevo disfrutando de ellas toda mi vida y no me canso.

Sé que no suelo hacer reseñas en este blog, prefiero dedicarme a recomendar libros y analizar temas relacionados con el género fantástico, pero ya que tengo la serie reciente y es octubre me ha apetecido saltarme un poco las reglas. También ocurre que esta serie me ha dejado con sentimientos muy encontrados y hacer una comparativa de cosas buenas y malas podría ayudarme a aclarar mis propias ideas sobre ella.

Misa de medianoche, lo último de Mike Flanagan (Hill House y Bly Manor), es una historia sobre la fe, la vida y la muerte con un toque sobrenatural que le da la etiqueta de “terror”, pero que en realidad de miedo tiene muy poco.

Sin más dilación:

LO BUENO

Una villana excelente.

Mike Flanagan sabe escribir personajes convincentes, eso es algo que ha demostrado en sobradas ocasiones, pero esta vez se ha lucido. Samantha Sloyan hace un papel que tienes que ser de hielo para que no te retuerza las entrañas. Capta con precisión milimétrica la soberbia, la falsedad y la hipocresía del fanático religioso de una forma sin igual. La actriz se come la pantalla cada vez que sale y no puedes dejar de odiarla ni un solo minuto.

CrockPot.

Al más puro estilo de Stephen King, Flanagan ha perfilado con precisión la vida de un pequeño pueblo americano. Nos presenta una villa pesquera aislada en una isla, llena de personajes bien definidos y sus relaciones de poder, amor, u odio. El racismo está presente, al igual que la presión de grupo y el fanatismo que se despierta en una comunidad tan pequeña en la que todo el mundo se conoce.

La unión de sus temas con lo sobrenatural.

La cantidad de veces que se retuercen versos de la biblia para hacerlos encajar con el componente sobrenatural de la serie es impresionante, como encajan esos versos con lo que se ve, es más impresionante todavía. No voy a hacer spoilers sobre qué tipo de criatura/fantasma está presente en la serie, pues sería quitar parte de la diversión, pero la unión de los temas de la serie con lo sobrenatural es un trabajo excelente.

-El reparto.

Flanagan ha hecho una dirección de actores impresionante. Todos trabajan de forma excelente, pero algunos, como el cura, sobresalen de forma increíble y solo a través de sus manierismos o su forma de hablar crean personajes de los que quieres saber más.

LO MALO

-Buenos temas, mala forma de plantearlos.

Los temas de la vida, la muerte y la fe están presentes durante toda la serie, pero, Flanagan decidió en algunas partes que la mejor forma de presentar sus ideas, de ofrecernos su punto de vista, era a través de larguísimos monólogos de los personajes que se alargan y se alargan destruyendo por completo el ritmo de una serie ya lenta de por sí. Un buen monólogo puede ensalzar un guión, muchos, seguidos y repetitivos, pueden convertirse rapidamente en pedantería. Uno de las últimas escenas, una que debería estar cargada de emoción, recurre a la repetición de un monólogo anterior que me hizo poner los ojos en blanco y mirar el móvil durante un par de minutos esperando que pasase de una vez.

Las escenas de tensión o “acción”.

Obviamente esta no es una historia en la que haya acción, ni siquiera sustos, es una historia de personajes y su relación con la fe y distintas religiones. No entre esperando tiroteos que eso quede claro, pero en los pocos momentos en los que debería haber habido este tipo de escenas, solo para mejorar la obra, las acciones se vuelven un poco trambólicas, rodadas sin gracia y te da la sensación de que todo el mundo está mirando sin hacer nada, esperando a que pase algo para reaccionar como si de una mala obra de teatro se tratase. Esto se hace notable sobretodo en el último capítulo de la serie. Si Flanagan le hubiese dejado la dirección a un director más competente con la acción quizás hubiésemos tenido el Apocalipsis que prometía el capítulo.

-El ritmo.

No me importa que una película o serie tenga un ritmo lento, en absoluto, pero que de siete horas de metraje, en las tres primeras no pase “nada” se hace bastante duro. La serie tiene un ritmo inexistente, hasta llegando al final tiene momentos excesivamente lentos que cortan por completo la inmersión, esto puede hacer que muchos espectadores ni se planteen seguir después de los dos primeros episodios perdiéndose todo lo que el guión tiene que ofrecer.

Y hasta aquí lo bueno y lo malo de misa de medianoche. Si te soy sincero, todavía no me he aclarado con mis sentimientos sobre esta serie. Sí, es lenta, a veces pretenciosa, y los monólogos me hicieron decir “basta”. Pero también es fascinante, sus personajes están realmente vivos y los actores hacen un trabajo excelente. Te atrapa y no. No es una obra perfecta, pero sí que ha sido una serie que he disfrutado hasta el punto de querer estar aquí hablando sobre ella.

Misa de medianoche tiene algo, pero no es para todo el mundo. Olvídate del terror y los sustos, Netflix tiene que vender una serie sobrenatural en Halloween para que la gente la vea, pero esta serie va de otra cosa.

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