El síndrome de la segunda parte

Segundas partes nunca fueron buenas. Un precioso refrán español que ejemplifica perfectamente de lo que os quiero hablar hoy. El síndrome de la segunda parte y el complejo de trilogía. 

Deberíamos empezar haciéndonos una pregunta, ¿por qué existen tantísimas trilogías en la fantasía? ¿Por qué este género es un género que no se lleva bien con los libros autoconclusivos?

Son varios factores los que hay que tener en cuenta para resolver estas incógnitas.

El primero es el autor. En la fantasía, muy distinta a otros géneros, se suele requerir de una construcción de mundo. Se crea todo un entramado de países, religiones, lugares, políticas, sistemas de magia… que, normalmente, suele ser muy difícil de plasmar en un solo libro. Los autores no crean ese mundo para dejarlo a medias, quieren hablarte de él, de lo que han creado, de su bebé y, eso, requiere muchas páginas. 

Por otro lado tenemos el ejemplo de Tolkien. Parece que para que una historia de fantasía sea historia de fantasía tiene que tener tres libros (o más), pero mínimo tres. La trilogía está arraigada en las bases del género y también, de forma subconsciente, en los lectores y escritores.

Luego está el punto de vista comercial. Las editoriales saben que las trilogías venden más que los autoconclusivos. Los lectores se enamoran de los personajes y quieren que sus aventuras continúen, por eso existen sagas infinitas que se estiran como un chicle. Es un poco el complejo Marvel, queremos seguir las historias de nuestros super héroes favoritos, muchas veces incluso aunque la calidad de estas historias empiece a palidecer.

Además, tres parece ser el número ideal para contar historias. Dos es demasiado poco, cuatro ya puede ser mucho, tres es perfecto. La trinidad de una historia, las tres parten fundamentales:

La presentación, el nudo y el desenlace. Las tres partes están arraigadas, como la hiedra a una pared agrietada, a la forma en la que contamos y entendemos las historias.

Entonces, ¿qué es el síndrome de la segunda parte? Las trilogías, que se planifican de igual modo que cualquier historia y cualquier novela, toman la siguiente forma:

Presentación-Nudo-Desenlace.

Aunque dentro de sus páginas también se encuentran estos tres factores, es cierto que el conflicto a gran escala del que tratan funciona así durante las tres novelas que componen la historia. Es decir, el primer libro se usa para presentar a los personajes, sus conflictos principales y el mundo que los rodea.

El segundo para acrecentar el nudo, resolver algunas cuestiones, pero dejar el conflicto principal en un in crescedo

La tercera parte resolverá el conflicto principal llevándonos a un satisfactorio (o no) desenlace.

Debido a esta estructura, muchas segundas partes no son buenas, o, por no ser tan duro, no son tan buenas como la primera o la última parte. ¿Por qué? Porque en la primera nos fascinamos con el mundo nuevo en el que entramos y las historias de origen o presentación siempre gustan.

Durante el tercero vivimos la resolución de todo lo que se nos ha prometido desde el primer libro por lo que, si estamos metido sen la historia, vibraremos con cada página.

Pero durante la segunda novelaveremos como las piezas se mueven y se posicionan sin que el conflicto principal avance demasiado o estalle hasta las últimas páginas de esta. Ese, amigos, es el síndrome de la segunda parte. Historias que no pueden avanzar el drama principal demasiado, que tienen que inventarse artificios para alargar la trama, que tienen que hacer malabares para mantener al lector durante sus religiosas 500-700 páginas sin que nada realmente importante ocurra. La segundas partes son un desvío, un desvío que puede estar muy bien llevado y ser apasionante, sí, pero que también se puede volver largo y tedioso.

He leído decenas de trilogías en mi vida y, estoy seguro, de que la mayoría de las páginas de las segundas partes sobraban. En algunos casos una bilogía habría sido más adecuada, en otros acortar el segundo libro habría bastado y, en casos muy raros, la segunda novela está tan bien hilada y es tan necesaria para la historia que toda la trilogía funciona a la perfección, como un mecanismo perfectamente engrasado, pero estos casos son pocos.

En conclusión, este género es un género de trilogías, pero hay que tener cuidado con añadir algo innecesario a una historia que podría funcionar mejor de otra manera. El síndrome de la segunda parte puede desanimar a un lector a seguir con la historia.

Y tú, ¿has leído segundas partes que te han resultado soporíferas?

Un comentario sobre “El síndrome de la segunda parte

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  1. Me encanta como lo has explicado y me parece que es totalmente cierto!!! Aunque en ESDLA me quedo con Las dos torres jajaja la cosa es que claro, en realidad no es una trilogía pero a efectos prácticos resulta que sí jajaja

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