Solo necesitas seis dados para contar infinitas historias.

Sí, sí, como lo lees. No necesitas papel ni lápiz (bueno quizás un poco sí), pero ni portátil, ni procesadores de texto, ni grandes planificaciones. Solo necesitas seis dados de distintas caras, unos amigos y unas horas para contar infinitas historias.

Me gusta hablar de rol, no puedo mentir. Todo empezó cuando tenía doce años, me quedé despierto viendo una película malísima sobre asesinatos influenciados por un juego de rol, única y exclusivamente, porque después daban un pequeño documental sobre lo que eran estos juegos en realidad. Mi adolescente obsesionado con la fantasía necesitaba saber, ¿qué era aquel hobby tan lejano que me atraía tanto?

El documental fue corto, mucho, pero mil veces más revelador que la película. Los juegos de rol eran otra forma de storytelling a la vez que un juego de mesa con el que pasar el rato entre amigos. La chispa había encendido la mecha.

Recuerdo que, a pesar de mi ganas de probarlo, no sabía dónde encontrar esos libros tan necesarios que te daban las bases del juego, pero un día la providencia me llevó hasta ellos. Descubrí una tienda en el centro de Valencia, una que ya no existe, pero que seguramente los que seáis de aquí recordaréis. Imágenes Valencia. Allí, entre mercha y mangas, encontré lo que estaba buscando. Y cambiaría mi vida para siempre.

Usando varios regalos de cumpleaños, navidad y un poco de mis ahorros, me hice con el Manual del Jugador, el Manual del Dungeon Master y el de Monstruos, los tres básicos para empezar a jugar a D&D. Reuní a mis amigos, unos frikis, como yo y nos pusimos manos a la obra. Así con apenas trece años, empecé a masterear mis primeras aventuras.

No he parado desde entonces, las historias que he narrado y jugado se cuentan por decenas y decenas, pero eso es para contarlo en otro momento. Lo que quiero hacer hoy es explicar qué son los juegos de rol para aquellos que todavía no los conocen y explicar porqué deberías probarlos si eres escritor.

Los juegos de rol, en mi caso me referiré a D&D ya que es el que más he jugado durante mi vida, son un juego asimétrico compuesto por dos roles. El Dungeon Master (DM o narrador) y los jugadores

Hay muchos sistemas distintos, pero básicamente casi todos se basen en la misma premisa. Te dan un sistema de reglas que servirá para crear los personajes y para resolver cualquier acción que estos deseen llevar a cabo.

Muy bien, ¿pero cómo se juega a esto?

El juego consiste en contar una historia comunal. El DM propondrá una escena a los jugadores y estos, interpretando a sus personajes, deberán resolverla interactuando con el resto de PNJs (Personajes No Jugadores, interpretados por el DM), sacando las espadas y liándose a tortas o con cualquier termino medio. Básicamente, el narrador hace de árbitro, de juez, de contador de historias y de interprete para que el mundo que rodea a los personajes cobre vida y estos se mueven guiados por aquello que hayan decidido interpretar.

Obviamente, estos sistemas de juego abren un abanico amplísimo a las historias que se pueden contar sobre una mesa. Teniendo en cuenta que un jugador puede hacerse infinitos personajes, cada uno con sus miedos, sus dudas, sus poderes y sus aficiones distintas, desde bardos juerguistas a rectos paladines a todo lo contrario, paladines juerguistas y bardos que se toman muy en serio su música.

Hasta aquí bien, pero no hay que olvidar que esto, al fin y al cabo, es un juego. ¿Dónde están esos dados de los que hablabas antes? En D&D se usa un set de seis dados, siendo el dado de 20 caras el más importante y el que usarás la mayoría de veces para resolver las situaciones. Muchas veces intentarás golpear con tu arma a un enemigo, saltar de un barco a otro en medio de un abordaje o chantajear a un noble sobre el que tienes cierta información. En todos estos casos, el DM te hará resolver tu acción con una tirada de dados contra una dificultad prefijada por él, según lo complicado de lo que estés intentando lograr.
Según tu personaje y tus habilidades ciertas cosas serán más fáciles o difíciles para ti, pero la posibilidad de un fracaso hace que el juego mantenga una tensión constante y… hace otra cosa maravillosa para un storyteller.  Hace que no puedas planear jamás todo lo que va a ocurrir. Todos sabemos al leer una novela que cuando el personaje está contra las cuerdas, solo es el momento previo a que una revelación le haga ser más poderoso, hábil o ambas y se sobreponga para vencer al antagonista. Es así en casi todas las historias, es el camino del héroe, pero el rol no es una novela. No es una historia prefijada, es un juego y, como tal, existe la posibilidad de que el héroe, el protagonista, no se sobreponga y falle miserablemente, existe la posibilidad de que la líe en el peor de los momentos, en el que se caiga por un precipicio sin posibilidad de salvación de camino a esa misión tan importante.

Y eso, como narrador de la historia, te obliga a pisar terreno desconocido. Te obliga a crear la épica a través de acciones que no podías prever, a construir a través de algo cambiante e impredecible. Es como una obra de teatro improvisada, pero con un elemento de azar encima. Siempre distinto, siempre cambiante.

El rol es todo un ejercicio de storytelling que te enseña a improvisar, a quitarte el corsé de los caminos prefijados y hacer algo nuevo. Te enseña a contar más que cualquier curso que puedas pagar. Así que coge unos dados, unos amigos y ponte a narrar historias. No te arrepentirás.

Si te ha gustado el post no olvides dejarme un comentario en Instagram

Un comentario sobre “Solo necesitas seis dados para contar infinitas historias.

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: